El palacio más caro del mundo apestaba. El palacio más suntuoso del mundo tenía un problema que nadie nombraba: no había forma de atender las necesidades de 20.000 personas viviendo bajo el mismo techo. Las damas de la corte lo resolvieron con un orinal portátil escondido dentro de un libro falso. Los hombres, directamente contra las paredes del patio. Luis XIV tenía su propia silla perforada de madera tallada y terciopelo carmesí. Casi 350 repartidas por el palacio, vaciadas día y noche por un ejército de sirvientes en pozos subterráneos. El olor lo tapaban con jazmines, narcisos y jacintos. Versalles olía a flores y a orina al mismo tiempo. La higiene no era suciedad ni descuido — era ciencia. Los médicos de la época lo advertían: el agua caliente abre los poros y deja entrar la enfermedad. Así que nadie se bañaba. Ni los reyes. El lujo y la limpieza todavía no eran la misma cosa. #cibertales #versalles #luisxiv #historiareal
Imagine that an athlete in the middle of the crazy birds of Versailles rises from the beast, goes to an orinal portatil directly in the ground and...